Friday, June 02, 2006
El ginecologo y el mercader - CHISTES
La joven esposa fue a la consulta del ginecólogo. “Mi esposo y yo tenemos tres años de casados –le cuenta- y no hemos podido tener un bebé”. El facultativo, a fin de examinar a la muchacha, le pide: “Quítese la ropa interior y acuéstese”. “Muy bien, doctor –suspira ella-. Pero me habría gustado que el bebé fuera de mi esposo”... Un viajero de edad madura fue con su esposa a una ciudad de Oriente. En el bazar o zoco un vendedor le ofreció un par de sandalias. “Son mágicas –le dice en voz baja-. Si se las pone usted cobrará un vigor sexual mayor que el de la juventud”. El hombre pagó el precio que le pedía el mercader, y ahí mismo se puso las sandalias. El efecto fue asombroso: el hombre quedó poseído de inmediato por un vigor sensual extraordinario. Lleno de urentes ansias buscó satisfacción a su lúbrico deseo, pero en vez de ir hacia su esposa se lanzó sobre el espantado mercader. Grita éste con angustia al tiempo que luchaba por librarse del lujurioso abrazo: “¡Se puso las sandalias al revés! ¡Se puso las sandalias al revés!”..
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