Nueva York encabeza el listado según la revista Readerïs Digest. Miden aspectos como la atención de la gente al abrir la puerta o si se acostumbra dar las gracias
Nueva York es la ciudad del mundo más "cortés", según una clasificación realizada por la revista Readerïs Digest, que sitúa a México en el número nueve, por delante de urbes como Estocolmo, Viena y París.
La publicación mensual, con sede en Nueva York, eligió a la Gran Manzana tras enviar a grupos de reporteros a 35 ciudades del mundo, donde se vende la revista, para que comprobaran el nivel de cortesía y buenas maneras que se respira en sus calles, entre sus habitantes.
Desde Kuala Lumpur (Malasia) hasta Bucarest (Rumania), estos equipos debían hacer tres "experimentos".
Uno, fijarse cuánta gente sostenía la puerta para ellos cuando entraba o salía de un edificio o local; dos, si la gente se detenían y ayudaba a recoger papeles que previamente se habían dejado caer al suelo y tres, si los dependientes de tiendas les daban las gracias.
Nueva York se impuso al test de cortesía al registrar que el 90 por ciento de los neoyorquinos pasaron la prueba de las puertas, el 55 por ciento recoger los documentos caídos y 19 de cada 20 vendedores les daba las gracias al realizar una compra.
"Es reconfortante saber que en una ciudad donde millones de personas tratan día a día de imponerse y ser las primeras, pueden hacerlo con una sonrisa y dando las gracias", señalaron los autores de la clasificación que saldrá en la edición del mes de julio.
En general, los hombres son los más dispuestos a demostrar su cortesía, especialmente cuando se trata de la segunda prueba.
Tras Nueva York se sitúan Zurich, Toronto, Berlín, Sao Paulo, Zagreb, Auckland, Vasorvia, Ciudad de México, Estocolmo, Budapest, Madrid, Praga, Viena, Buenos Aires, Johanesburgo, Lisboa, Londres, París, Amsterdam, Helsinki, Manila y Milán.
Tuesday, June 20, 2006
Friday, June 02, 2006
El ginecologo y el mercader - CHISTES
La joven esposa fue a la consulta del ginecólogo. “Mi esposo y yo tenemos tres años de casados –le cuenta- y no hemos podido tener un bebé”. El facultativo, a fin de examinar a la muchacha, le pide: “Quítese la ropa interior y acuéstese”. “Muy bien, doctor –suspira ella-. Pero me habría gustado que el bebé fuera de mi esposo”... Un viajero de edad madura fue con su esposa a una ciudad de Oriente. En el bazar o zoco un vendedor le ofreció un par de sandalias. “Son mágicas –le dice en voz baja-. Si se las pone usted cobrará un vigor sexual mayor que el de la juventud”. El hombre pagó el precio que le pedía el mercader, y ahí mismo se puso las sandalias. El efecto fue asombroso: el hombre quedó poseído de inmediato por un vigor sensual extraordinario. Lleno de urentes ansias buscó satisfacción a su lúbrico deseo, pero en vez de ir hacia su esposa se lanzó sobre el espantado mercader. Grita éste con angustia al tiempo que luchaba por librarse del lujurioso abrazo: “¡Se puso las sandalias al revés! ¡Se puso las sandalias al revés!”..
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